Al frente de mi casa hay un lago, parece un montón de agua,
cuando llora el día crece, cuando el infierno de verano llega, mengua y según
qué año, casi desaparece, pero siempre se mantiene vivo hasta la próxima gota
de agua, hasta el próximo diluvio.
En su eterno movimiento me cansé de su visión, de su estado
despegado de mi, ya no me bañaba en el, y el no me buscaba con la atracción de
su frescura, de la noche despejada cobijado entre sus caricias al nadar en el
reflejo de su luna.
Llegó el hastío, sus ramas y la energía verde que crecía a
su alrededor ya me dolían, no buscaban en mi imaginación, más que costumbres
tardías, moribundas del día a día, completas de pompas vacías de jabón negro,
oscurecido de aburridos iguales constantes en el flujo conocido de su vaivén,
péndulo agonizante de un transcurrir que llamaba a gritos una revolución.
Así fue que quemé todo, olvidé que recordaba el pasado, y me
dolió mucho el acto desesperado huyendo hacia delante. Pero algunos nos
quedamos con el dolor de la quietud, y otros abrazamos el dolor del cambio… Y
cambié.
Abandoné la paz de su visión, que ya solo era eso, una
imagen con la que debía seguir viviendo, perdido en el tiempo en que nadábamos
juntos en pos de un fluir entre las aguas del destino.
Rompí las reglas y me llevé por delante a los inmóviles que
por avanzar sufren la tragedia de modificar lo establecido, por cómodo y
derrotado.
Tuve que buscar el baúl de mis fuerzas, otra vez solo,
gateando a veces para alcanzar en sueños y en vigilia, de día y de noche, la abundancia
que perdí y que ahora me costaba tanto encontrar. Era mi camino al lago de mis
emociones, al mar de mis deseos, al océano donde por fin veo reflejada la luna,
las libertades a donde ella me lleve, aunque lejos de ella, como siempre… intocable
y algún día acariciable y perpetua en mi piel.
Ella estará en mi partida, por que mi juego
ha empezado. No hay marcha atrás, por que además, no lo quiero. Busco un
caminar sin cadenas, en busca de otras con colores diferentes y texturas que
hiervan mi sangre y mantengan al Lobo corriendo por su estepa infinita,
poderoso en su sencillez, todo corazón bravío e inmortal de espíritu,
inalcanzable para sus perseguidores, solo tocable para quien entienda sus
pasiones.
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