lunes, 30 de junio de 2014

Decisión 

Miro al cielo rojo de Barsum, todo está en calma y en silencio, en mi interior todo bulle, la calma está perdida como los mares de este planeta. Ya no tengo el alma en mis manos, está a la deriva sin lágrimas como océano para navegar. La aventura parece desafortunada antes de terminada, todo está en contra, remota parece la continuidad, mejor parar, dar media vuelta y minimizar las perdidas. Si mi empeño solo me afectara a mi, seguiría adelante arriesgando mi integridad mental y física, pero he involucrado a otros en mi loco devenir, era imposible hacer solo la travesía, y de repente, la compañía es indeseada y alienante, no me deja respirar.
El planeta es ya muy viejo, terreformarlo se antoja imposible y la misión es muy joven, la tecnología es como un niño de 2 años, no puede funcionar, el fracaso es lo más lógico, de los cerca de 2.700 científicos involucrados en el proyecto, tan solo 48 creen posible la continuidad, 48 irracionales que se agarran a una creencia seudo científica.
Todas las pruebas que se han hecho, son a una escala infinitamente reducida y a millones de kilómetros de Barsum, como puede haber una empatía fructífera para la culminación satisfactoria de la misión. Esfuerzos sin vida y estériles en un mar muerto, sin haberlo poblado de emociones, sentimiento y experiencias, que ponen a prueba la relación del proyecto con la realidad de su funcionalidad.
Sin contar la multitud de fracasos en empresas parecidas, derrotadas y sumidas en el caos posterior, intentado reconstruir los pedazos rotos, imposibles de devolver a su estado anterior.
Todo y todos gritan que pare…
Hasta mi más cercana colaboradora, con quien me apoyo para seguir esta aventura suicida, me dice que piense fríamente, qué coño significa eso, un deseo, una manipulación, una esperanza, o qué… no tuvo tiempo para explicármelo, se fue de Barsum.
Le dije al jefe de la misión que deseaba renunciar y el muy cabrón me dijo que me habían elegido a mi, con plena consciencia en mi naturaleza, para dirigirla y afrontar las decisiones, el y la directiva se lavaban las manos, pero sabía que tomaría la decisión correcta.
Siendo así, y sabiendo el millón de motivos para dejar Barsum, decidí… seguir adelante, por que desde el inicio de la carrera espacial, todo se ha logrado con gente como los 48 renegados científicos que creen que se puede lograr y con aventureros como nosotros que entienden la magia de los sueños.



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