Sabes, me junté con una amiga en el campo, cerca del bosque,
ella estaba mal, no quería hablar, era como si no quisiera estar, ausente de lo
que ocurría a su alrededor, ya no era la misma que había conocido, algunas de
las cosas que sabía la hacían reír, ya no resultaban. Estaba preocupado, sus
ojos se habían apagado, esa oscura mirada se había vuelto neutra, sin fuerza,
no se había pintado las uñas ni el contorno de los ojos. Le pregunté varias
cosas y apenas me respondió con monosílabos, ya no aguanté más y claramente le
dije qué coño le pasaba y me respondió:
“No creí en la magia y si no crees en ella, ella te
abandona, a veces tienes la suerte que es solo un objeto sin importancia, lo
pierdas y no pasa nada, pero cuando es algo importante…”
A qué magia te refieres, qué es lo que has perdido. Otra vez
se quedó como ausente, pensativa mirando el bosque a lo lejos. Me acerqué a
ella, le toqué el brazo y se giró ilusionada, por un instante fue la que
recordaba, pero cuando vio que era yo, volvió su melancolía.
¿Qué pasó? Le volví a preguntar, Bajó la cabeza y una
solitaria lágrima recorrió su mejilla, viajó por su cuello y se perdió en su
corazón.
Me miró y me comenzó a hablar:
“El me lo advirtió, pero no quise escuchar o no lo entendí
en ese momento, me dijo que sin la magia nada hubiera sucedido, si hubiera
dudado no lo habría amado. Lo gracioso es que no quería hacerlo, no quería
estar enamorada, ni sabía lo que era eso. Pero el me engatusó, no se por qué se
empecinó en mi, lo dejé entrar como a otros, pero el me envolvió, tejió una
telaraña alrededor mío y me hizo suya sin tocarme.
Me hablaba de cosas que me daban risa como que mi espíritu
puso el suyo en su cuerpo, que teníamos que viajar vidas diferentes para
unirnos en el momento adecuado, y cosas por el estilo, todo era parte de la
magia, un mundo irreal de su imaginación, pero que funcionaba siempre para el
de forma muy real. Yo dudé tantas veces, pero el no, por eso su magia se
convirtió en mi razón de vivir, terminé loca por el.
Solo había una condición, que le demostrara mi amor, esa era
la llave a su mundo y al que creamos juntos. Pero la jodí, sembré la duda, no
presté atención a los detalles, la magia era una sarta de pamplinas pensé
varias veces y terminé rompiendo su confianza en mi amor, se fue, desapareció,
de mi y su vida antes de llegar yo. Solo el sabe usar esa maldita magia, se fue
sin enseñarme dónde se encuentra y cómo coño se usa, la he buscado pero su
ausencia me mata, los días me abandonan y me siento débil y pesada sin el.”
No supe qué decir ni qué hacer, me iba a acercar para
tocarla y ella empezó a caminar hacia el bosque, a lo lejos me gritó que
estaría bien, tenía que ir a buscar algo y no volvería hasta encontrarlo, te
puedes ir.
La llamé por teléfono varias veces, hasta que un día me
contestó Lali, una amiga suya. Estaba recogiendo cosas para ella. Me dijo que
estaba bien, tan loca como siempre, le conté lo que me pasó con ella y me dijo
que algo había pasado en el bosque, cosas raras de ella, que un lobo y un
cuervo le hablaron y le dijeron que la magia se encuentra en la fe inquebrantable
en tus sueños.
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