sábado, 6 de septiembre de 2014



Al frente de mi casa hay un lago, parece un montón de agua, cuando llora el día crece, cuando el infierno de verano llega, mengua y según qué año, casi desaparece, pero siempre se mantiene vivo hasta la próxima gota de agua, hasta el próximo diluvio.



En su eterno movimiento me cansé de su visión, de su estado despegado de mi, ya no me bañaba en el, y el no me buscaba con la atracción de su frescura, de la noche despejada cobijado entre sus caricias al nadar en el reflejo de su luna.



Llegó el hastío, sus ramas y la energía verde que crecía a su alrededor ya me dolían, no buscaban en mi imaginación, más que costumbres tardías, moribundas del día a día, completas de pompas vacías de jabón negro, oscurecido de aburridos iguales constantes en el flujo conocido de su vaivén, péndulo agonizante de un transcurrir que llamaba a gritos una revolución.



Así fue que quemé todo, olvidé que recordaba el pasado, y me dolió mucho el acto desesperado huyendo hacia delante. Pero algunos nos quedamos con el dolor de la quietud, y otros abrazamos el dolor del cambio… Y cambié.



Abandoné la paz de su visión, que ya solo era eso, una imagen con la que debía seguir viviendo, perdido en el tiempo en que nadábamos juntos en pos de un fluir entre las aguas del destino.



Rompí las reglas y me llevé por delante a los inmóviles que por avanzar sufren la tragedia de modificar lo establecido, por cómodo y derrotado.



Tuve que buscar el baúl de mis fuerzas, otra vez solo, gateando a veces para alcanzar en sueños y en vigilia, de día y de noche, la abundancia que perdí y que ahora me costaba tanto encontrar. Era mi camino al lago de mis emociones, al mar de mis deseos, al océano donde por fin veo reflejada la luna, las libertades a donde ella me lleve, aunque lejos de ella, como siempre… intocable y algún día acariciable y perpetua en mi piel.



Ella estará en mi partida, por que mi juego ha empezado. No hay marcha atrás, por que además, no lo quiero. Busco un caminar sin cadenas, en busca de otras con colores diferentes y texturas que hiervan mi sangre y mantengan al Lobo corriendo por su estepa infinita, poderoso en su sencillez, todo corazón bravío e inmortal de espíritu, inalcanzable para sus perseguidores, solo tocable para quien entienda sus pasiones.

lunes, 30 de junio de 2014

Decisión 

Miro al cielo rojo de Barsum, todo está en calma y en silencio, en mi interior todo bulle, la calma está perdida como los mares de este planeta. Ya no tengo el alma en mis manos, está a la deriva sin lágrimas como océano para navegar. La aventura parece desafortunada antes de terminada, todo está en contra, remota parece la continuidad, mejor parar, dar media vuelta y minimizar las perdidas. Si mi empeño solo me afectara a mi, seguiría adelante arriesgando mi integridad mental y física, pero he involucrado a otros en mi loco devenir, era imposible hacer solo la travesía, y de repente, la compañía es indeseada y alienante, no me deja respirar.
El planeta es ya muy viejo, terreformarlo se antoja imposible y la misión es muy joven, la tecnología es como un niño de 2 años, no puede funcionar, el fracaso es lo más lógico, de los cerca de 2.700 científicos involucrados en el proyecto, tan solo 48 creen posible la continuidad, 48 irracionales que se agarran a una creencia seudo científica.
Todas las pruebas que se han hecho, son a una escala infinitamente reducida y a millones de kilómetros de Barsum, como puede haber una empatía fructífera para la culminación satisfactoria de la misión. Esfuerzos sin vida y estériles en un mar muerto, sin haberlo poblado de emociones, sentimiento y experiencias, que ponen a prueba la relación del proyecto con la realidad de su funcionalidad.
Sin contar la multitud de fracasos en empresas parecidas, derrotadas y sumidas en el caos posterior, intentado reconstruir los pedazos rotos, imposibles de devolver a su estado anterior.
Todo y todos gritan que pare…
Hasta mi más cercana colaboradora, con quien me apoyo para seguir esta aventura suicida, me dice que piense fríamente, qué coño significa eso, un deseo, una manipulación, una esperanza, o qué… no tuvo tiempo para explicármelo, se fue de Barsum.
Le dije al jefe de la misión que deseaba renunciar y el muy cabrón me dijo que me habían elegido a mi, con plena consciencia en mi naturaleza, para dirigirla y afrontar las decisiones, el y la directiva se lavaban las manos, pero sabía que tomaría la decisión correcta.
Siendo así, y sabiendo el millón de motivos para dejar Barsum, decidí… seguir adelante, por que desde el inicio de la carrera espacial, todo se ha logrado con gente como los 48 renegados científicos que creen que se puede lograr y con aventureros como nosotros que entienden la magia de los sueños.



jueves, 12 de junio de 2014

Sabes, me junté con una amiga en el campo, cerca del bosque, ella estaba mal, no quería hablar, era como si no quisiera estar, ausente de lo que ocurría a su alrededor, ya no era la misma que había conocido, algunas de las cosas que sabía la hacían reír, ya no resultaban. Estaba preocupado, sus ojos se habían apagado, esa oscura mirada se había vuelto neutra, sin fuerza, no se había pintado las uñas ni el contorno de los ojos. Le pregunté varias cosas y apenas me respondió con monosílabos, ya no aguanté más y claramente le dije qué coño le pasaba y me respondió:
“No creí en la magia y si no crees en ella, ella te abandona, a veces tienes la suerte que es solo un objeto sin importancia, lo pierdas y no pasa nada, pero cuando es algo importante…”
A qué magia te refieres, qué es lo que has perdido. Otra vez se quedó como ausente, pensativa mirando el bosque a lo lejos. Me acerqué a ella, le toqué el brazo y se giró ilusionada, por un instante fue la que recordaba, pero cuando vio que era yo, volvió su melancolía.
¿Qué pasó? Le volví a preguntar, Bajó la cabeza y una solitaria lágrima recorrió su mejilla, viajó por su cuello y se perdió en su corazón.

Me miró y me comenzó a hablar:
“El me lo advirtió, pero no quise escuchar o no lo entendí en ese momento, me dijo que sin la magia nada hubiera sucedido, si hubiera dudado no lo habría amado. Lo gracioso es que no quería hacerlo, no quería estar enamorada, ni sabía lo que era eso. Pero el me engatusó, no se por qué se empecinó en mi, lo dejé entrar como a otros, pero el me envolvió, tejió una telaraña alrededor mío y me hizo suya sin tocarme.
Me hablaba de cosas que me daban risa como que mi espíritu puso el suyo en su cuerpo, que teníamos que viajar vidas diferentes para unirnos en el momento adecuado, y cosas por el estilo, todo era parte de la magia, un mundo irreal de su imaginación, pero que funcionaba siempre para el de forma muy real. Yo dudé tantas veces, pero el no, por eso su magia se convirtió en mi razón de vivir, terminé loca por el.
Solo había una condición, que le demostrara mi amor, esa era la llave a su mundo y al que creamos juntos. Pero la jodí, sembré la duda, no presté atención a los detalles, la magia era una sarta de pamplinas pensé varias veces y terminé rompiendo su confianza en mi amor, se fue, desapareció, de mi y su vida antes de llegar yo. Solo el sabe usar esa maldita magia, se fue sin enseñarme dónde se encuentra y cómo coño se usa, la he buscado pero su ausencia me mata, los días me abandonan y me siento débil y pesada sin el.”

No supe qué decir ni qué hacer, me iba a acercar para tocarla y ella empezó a caminar hacia el bosque, a lo lejos me gritó que estaría bien, tenía que ir a buscar algo y no volvería hasta encontrarlo, te puedes ir.


La llamé por teléfono varias veces, hasta que un día me contestó Lali, una amiga suya. Estaba recogiendo cosas para ella. Me dijo que estaba bien, tan loca como siempre, le conté lo que me pasó con ella y me dijo que algo había pasado en el bosque, cosas raras de ella, que un lobo y un cuervo le hablaron y le dijeron que la magia se encuentra en la fe inquebrantable en tus sueños. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Mi Luna Lunera Cascabelera


En el refugio del atardecer, cuando las sombras caen, allí, resguardado de las inclemencias, veo el viento pasar. Sopla una melodía, me gusta escucharla, por que me habla de vida. No tardo y voy a su encuentro, para respirarla, adentro y hondo, si es preciso comerla, para insuflarme con su aliento.

De repente, inusitadamente, percibo una fragancia nueva, sutil, por lejana, embriagadora y coqueta con las olas del aire, que maravilla. La noche cae e inmerso en el ventoso caudal, extiendo mis brazos, mi piel vive su eólico poder, me lava con su olor. A lo lejos, aparece majestuosa la Luna, y el búho vuela a su encuentro, lo entiendo, el sabe que de allí procede la esencia de ese perfume.

Noche tras noche voy a su encuentro para regalarme con su luz, para que tiña mis sueños y evapore mis temores, me regocijo en su presencia, amplío mis alas  y espanto mis sobresaltos. Noche tras noche, me acompaño con su silueta reflejada en el lago, paseamos juntos sobre la brisa de su fragancia, el mundo desaparece con su mirada, redonda y penetrante, hipnotizante, benevolente. 

De vez en cuando me atrevo a susurrar su nombre y darle un pedacito de mi…  a ella…  que es tan grande y lejana. Noche tras noche, ella vive en su mundo, y un pajarito le canta que la adora. Ya no me siento pequeño, ella, como una tormenta, me llena, me levanta y me  atrae. La ilusión de su tacto desconcierta mi cordura y le digo que sin ella la tierra se perdería, ella me mira y abarca mi ser con su manto invisible  ¡me ha visto! sabe que existo, ya nunca nada será igual.

jueves, 1 de mayo de 2014



Carta a mi amigo René


Tengo una teoría, podríamos llamarla la teoría Churchil. Se dijo que Churchil era lo que Gran bretaña necesitaba para ganar la guerra, el mismo decía sentirse más vivo inmerso en la crisis continua de un evento de tal magnitud, después de la guerra se sentía obsoleto. 

Creo que tu y yo necesitamos que constantemente la vida nos desvele (alethia) algo, siempre estamos buscando, inquietos por un poco de adrenalina por más conocimiento que nos maraville, sin embargo, con el paso de los años nos hemos vencido poco a poco al letargo del guerrero en tiempos de paz y la vida nos a engordado o mejor aún, estamos hinchados de aburrimiento y por mucho que lo guardemos, en la última neurona de nuestro cerebro, ahí está ese inconformismo que tratamos de matar durmiéndolo con la rutina del día a día. 

Somos unos viejos inmaduros que todavía buscan su sitio en el mundo, no sabemos o no aceptamos todavía quiénes somos y deseamos olvidar que debemos luchar por ello por que 40 gordos años son muchos aunque sea la mitad de nuestra vida.